{"id":2519,"date":"2020-04-04T06:37:19","date_gmt":"2020-04-04T10:37:19","guid":{"rendered":"https:\/\/valentinaoropeza.com\/manuels-retirement\/"},"modified":"2022-04-18T08:30:59","modified_gmt":"2022-04-18T12:30:59","slug":"manuels-retirement","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/valentinaoropeza.com\/en\/manuels-retirement\/","title":{"rendered":"Manuel\u2019s retirement"},"content":{"rendered":"<p>[et_pb_section fb_built=&#8221;1&#8243; fullwidth=&#8221;on&#8221; _builder_version=&#8221;4.16&#8243; bottom_divider_style=&#8221;curve&#8221; bottom_divider_color=&#8221;#ffffff&#8221; bottom_divider_style_tablet=&#8221;none&#8221; bottom_divider_style_phone=&#8221;&#8221; bottom_divider_style_last_edited=&#8221;on|desktop&#8221; locked=&#8221;off&#8221; global_colors_info=&#8221;{}&#8221;][et_pb_fullwidth_header title=&#8221;<strong>Valentina<\/strong> Oropeza&#8221; subhead=&#8221;Stories&#8221; _builder_version=&#8221;4.16&#8243; title_font=&#8221;Shadows Into Light||||||||&#8221; title_text_align=&#8221;center&#8221; title_text_color=&#8221;rgba(0,0,0,0)&#8221; title_font_size=&#8221;50px&#8221; subhead_font=&#8221;|700|||||||&#8221; subhead_text_align=&#8221;center&#8221; subhead_font_size=&#8221;50px&#8221; subhead_line_height=&#8221;2em&#8221; background_color=&#8221;#000000&#8243; use_background_color_gradient=&#8221;on&#8221; background_color_gradient_type=&#8221;circular&#8221; background_color_gradient_stops=&#8221;rgba(0,0,0,0.3) 0%|#16281b 100%&#8221; background_color_gradient_start=&#8221;rgba(0,0,0,0.3)&#8221; background_color_gradient_end=&#8221;#16281b&#8221; background_image=&#8221;https:\/\/valentinaoropeza.com\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/ValentinaOropeza-historias-investigaciones.jpg&#8221; background_blend=&#8221;multiply&#8221; custom_padding=&#8221;100px||100px||true|&#8221; custom_padding_tablet=&#8221;70px||70px||true|false&#8221; custom_padding_phone=&#8221;&#8221; custom_padding_last_edited=&#8221;on|desktop&#8221; subhead_font_size_tablet=&#8221;40px&#8221; subhead_font_size_phone=&#8221;30px&#8221; subhead_font_size_last_edited=&#8221;on|desktop&#8221; subhead_text_shadow_style=&#8221;preset3&#8243; global_colors_info=&#8221;{}&#8221;][\/et_pb_fullwidth_header][\/et_pb_section][et_pb_section fb_built=&#8221;1&#8243; _builder_version=&#8221;4.16&#8243; custom_padding=&#8221;8px||38px|||&#8221; global_colors_info=&#8221;{}&#8221;][et_pb_row _builder_version=&#8221;4.16&#8243; global_colors_info=&#8221;{}&#8221;][et_pb_column type=&#8221;4_4&#8243; _builder_version=&#8221;4.16&#8243; global_colors_info=&#8221;{}&#8221;][et_pb_post_title meta=&#8221;off&#8221; _builder_version=&#8221;4.17.1&#8243; title_level=&#8221;h2&#8243; title_font=&#8221;|700|||||||&#8221; title_text_align=&#8221;center&#8221; title_font_size=&#8221;40px&#8221; title_line_height=&#8221;1.4em&#8221; meta_text_align=&#8221;center&#8221; meta_text_color=&#8221;#000000&#8243; meta_font_size=&#8221;16px&#8221; meta_line_height=&#8221;3em&#8221; custom_margin=&#8221;||60px|||&#8221; hover_enabled=&#8221;0&#8243; title_font_size_tablet=&#8221;30px&#8221; title_font_size_phone=&#8221;30px&#8221; title_font_size_last_edited=&#8221;on|phone&#8221; global_colors_info=&#8221;{}&#8221; featured_image=&#8221;off&#8221; sticky_enabled=&#8221;0&#8243;][\/et_pb_post_title][et_pb_text admin_label=&#8221;Text&#8221; _builder_version=&#8221;4.16&#8243; text_text_color=&#8221;rgba(0,0,0,0.7)&#8221; text_font_size=&#8221;20px&#8221; text_line_height=&#8221;1.4em&#8221; header_2_font=&#8221;|600|||||||&#8221; header_2_text_color=&#8221;rgba(0,0,0,0.7)&#8221; header_2_font_size=&#8221;25px&#8221; header_2_line_height=&#8221;1.4em&#8221; background_size=&#8221;initial&#8221; background_position=&#8221;top_left&#8221; background_repeat=&#8221;repeat&#8221; text_font_size_tablet=&#8221;18px&#8221; text_font_size_phone=&#8221;&#8221; text_font_size_last_edited=&#8221;on|desktop&#8221; header_2_font_size_tablet=&#8221;22px&#8221; header_2_font_size_phone=&#8221;20px&#8221; header_2_font_size_last_edited=&#8221;on|phone&#8221; global_colors_info=&#8221;{}&#8221;]<\/p>\n<p>El texto fue publicado originalmente en <a href=\"https:\/\/lajubilaciondemanuel.prodavinci.com\/2\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Prodavinci<\/a> el 15 de diciembre de 2019<\/p>\n<p>Fot\u00f3grafo: Alfredo Lasry \/ <a href=\"https:\/\/www.instagram.com\/rmtf\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">RMTF<\/a><\/p>\n<p>Los padres de Manuel le regalaron una cadena de oro cuando termin\u00f3 la primaria. Pesaba veinti\u00fan gramos. Quer\u00edan premiar su esfuerzo, demostrar que la educaci\u00f3n era un compromiso familiar. Carmita y Manolo dejaron de estudiar cuando ella ten\u00eda catorce a\u00f1os y \u00e9l diecisiete. Emigraron a Venezuela para escapar de la posguerra en Espa\u00f1a a finales de los cuarenta. Se casaron y se mudaron a Valle de la Pascua, en el estado Gu\u00e1rico. Manolo trabajaba como mec\u00e1nico. Construyeron una casa con patio y un peque\u00f1o jard\u00edn, donde Carmita le ense\u00f1\u00f3 a Manuel a cultivar plantas. Era un refugio de tranquilidad. De los cinco hijos, tres dejaron la escuela. La mayor se gradu\u00f3 de profesora en el Pedag\u00f3gico de Caracas y Manuel entr\u00f3 en la Universidad Central de Venezuela para estudiar el ciclo b\u00e1sico de Ingenier\u00eda.<\/p>\n<p>Ayudado por sus padres, Manuel se mud\u00f3 a Caracas en 1982. Un d\u00eda subi\u00f3 al segundo piso de la Escuela de Geolog\u00eda, Minas y Geof\u00edsica y vio restos f\u00f3siles de vertebrados por primera vez. El eje mayor del caparaz\u00f3n de una tortuga med\u00eda tres metros. El esqueleto de un cocodrilo med\u00eda siete metros. Databan de millones de a\u00f1os y fueron descubiertos en la Formaci\u00f3n Urumaco, un famoso yacimiento de f\u00f3siles en el estado Falc\u00f3n. En Valle de la Pascua no hab\u00eda museos geol\u00f3gicos. Frente a aquellas vitrinas decidi\u00f3 ser ingeniero ge\u00f3logo.<\/p>\n<p>Manuel se independiz\u00f3 a los veinte a\u00f1os, cuando Maraven le dio una beca de mil doscientos bol\u00edvares (casi 57 d\u00f3lares). Recib\u00eda otros novecientos (42,6 d\u00f3lares) como preparador de Geomorfolog\u00eda, Geolog\u00eda Hist\u00f3rica y Paleontolog\u00eda General. Con la preparadur\u00eda y la beca ganaba m\u00e1s que el sueldo m\u00ednimo en 1986. Esa Navidad compr\u00f3 regalos para toda la familia.<\/p>\n<p>Maraven becaba a estudiantes que mantuvieran un promedio mayor a 14 puntos y se comprometieran a postularse para trabajar en la empresa apenas terminaran la universidad. Maraven, Lagoven y Corpoven eran filiales de Petr\u00f3leos de Venezuela. Cada una exploraba, produc\u00eda, refinaba y comercializaba petr\u00f3leo y sus derivados. Compet\u00edan por proyectos y reclutaban futuros profesionales en las universidades. Las filiales se crearon luego de la nacionalizaci\u00f3n de la industria petrolera que decret\u00f3 Carlos Andr\u00e9s P\u00e9rez en 1975. El Estado tom\u00f3 control de los activos y operaciones de la compa\u00f1\u00eda holandesa Shell y cre\u00f3 Maraven; la estadounidense Creole Petroleum pas\u00f3 a ser Lagoven, y Corpoven surgi\u00f3 de la fusi\u00f3n de dos empresas venezolanas.<\/p>\n<p>Manuel decidi\u00f3 hacer su tesis de grado sobre las rocas sedimentarias, donde principalmente se acumulan los hidrocarburos. Descubri\u00f3 que le interesaba la Sedimentolog\u00eda. En las salidas de campo empez\u00f3 a coleccionar rocas y minerales que le sorprend\u00edan. Se gradu\u00f3 de ingeniero ge\u00f3logo con 15,8 puntos y envi\u00f3 su curriculum a Maraven en mayo de 1988. Seis meses despu\u00e9s lo contrataron como ge\u00f3logo de producci\u00f3n para optimizar la explotaci\u00f3n de yacimientos petroleros. Ten\u00eda veintitr\u00e9s a\u00f1os y ganaba siete mil quinientos cincuenta bol\u00edvares (192 d\u00f3lares), tres veces m\u00e1s que el alquiler de su apartamento en el centro de Caracas.<\/p>\n<p>La vestimenta formal era obligatoria pero Manuel solo ten\u00eda las franelas y los jeans que usaba en la universidad. La primera semana fue a trabajar con un traje y una corbata prestada. Un flux en Montecristo costaba doscientos cincuenta bol\u00edvares (6 d\u00f3lares); un par de zapatos hechos a la medida en La Candelaria en Caracas costaban ciento ochenta (4,5 d\u00f3lares). Asesorado por su hermana mayor y su cu\u00f1ado, Manuel renov\u00f3 el guardarropa gracias a la figura de \u201cpr\u00e9stamo al nuevo empleado\u201d, de quince mil bol\u00edvares (alrededor de 382 d\u00f3lares), que otorgaba Maraven.<\/p>\n<p>Cuando recorri\u00f3 el edificio de la empresa en Chuao, le mostraron la farmacia donde pod\u00eda solicitar los medicamentos prescritos por un m\u00e9dico con cobro al seguro. Hab\u00eda un gimnasio, un autolavado y una agencia de viajes que organizar\u00eda sus vuelos y taxis cuando fuera al interior del pa\u00eds. Le dijeron que Maraven facilitaba esos servicios para que el empleado no se preocupara por nada y se enfocara en trabajar y producir. Con una producci\u00f3n diaria de <a href=\"https:\/\/www.eia.gov\/international\/data\/world#\/?pa=000gfs0000000000000000000000000000vg&amp;c=0000000000000000000000000000000000000000000000002&amp;ct=0&amp;tl_id=5-A&amp;vs=INTL.53-1-VEN-TBPD.A&amp;vo=0&amp;v=C&amp;start=1981&amp;end=1996\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">dos millones de barriles de petr\u00f3leo<\/a>, PDVSA era la empresa m\u00e1s importante de Venezuela y una de <a href=\"https:\/\/repositorio.cepal.org\/bitstream\/handle\/11362\/4455\/1\/S00030188_es.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">las primeras diez petroleras del mundo<\/a>. Despu\u00e9s de aquella bienvenida volvi\u00f3 orgulloso a casa. Quer\u00eda demostrar que Maraven no se hab\u00eda equivocado al contratarlo.<\/p>\n<p>En 1989 Manuel cumpli\u00f3 el primer a\u00f1o en la compa\u00f1\u00eda. Compr\u00f3 un Fiat Premio usado en buenas condiciones. Maraven le asign\u00f3 un tutor que lo orientaba personalmente; sus compa\u00f1eros lo invitaban al cine, al teatro, a comer en restaurantes de cocina internacional. Manuel refin\u00f3 sus modales en la mesa, aprendi\u00f3 a vestirse y a tratar con sus colegas. Le ense\u00f1aron a hablar en p\u00fablico.<\/p>\n<p>El segundo a\u00f1o pidi\u00f3 un cr\u00e9dito para una vivienda que pagar\u00eda con diez a\u00f1os de servicio. En 1990 le dieron un mill\u00f3n seiscientos mil bol\u00edvares (31,5 mil d\u00f3lares) y compr\u00f3 de contado un apartamento en Colinas de Santa M\u00f3nica de ochenta y seis metros cuadrados, con dos habitaciones y dos ba\u00f1os. Puso un estante para su colecci\u00f3n de rocas y minerales. Los s\u00e1bados visitaba los viveros de Santa M\u00f3nica y compraba plantas para su balc\u00f3n. Los viveros le recordaban el jard\u00edn que hab\u00eda sembrado con su mam\u00e1 en Valle de la Pascua. Pens\u00f3 que cuando envejeciera y se retirara de PDVSA, tendr\u00eda un vivero. A Manuel le descontaban tres por ciento de su sueldo cada mes para un plan contributivo de jubilaci\u00f3n. Con eso podr\u00eda pagarlo.<\/p>\n<p>Lo ascendieron cuando cumpli\u00f3 tres a\u00f1os en la empresa. Manuel se fue al Zulia para ser ge\u00f3logo de operaciones en el Lago de Maracaibo. Maraven se encarg\u00f3 de su mudanza, le dio un bono de reacomodo y pag\u00f3 el alquiler de su vivienda.<\/p>\n<p>Manuel hac\u00eda guardias de cinco a siete d\u00edas en el Lago de Maracaibo. Revisaba con una lupa las muestras de roca que cortaba la mecha de perforaci\u00f3n durante la construcci\u00f3n de los pozos. Decid\u00eda sobre el curso de las operaciones y reportaba a sus supervisores por fax o buscapersona. No hab\u00eda celulares en 1991. Le aterraba navegar por el Lago cuando hab\u00eda tormentas el\u00e9ctricas. Una noche de rel\u00e1mpagos desapareci\u00f3 uno de los obreros con los que viajaba en la lancha hasta una gabarra. Lo buscaron toda la noche y apareci\u00f3 en el agua al amanecer, agarrado al tr\u00edpode de un pozo. Despu\u00e9s de que pas\u00f3 el susto, el hombre cont\u00f3 que el marullo \u2014la ola caracter\u00edstica del Lago de Maracaibo, que se mece hacia delante y hacia atr\u00e1s\u2014 lo bot\u00f3 de la lancha con los pantalones abajo. Intentaba defecar hacia el agua en la oscuridad.<\/p>\n<p>Manuel volvi\u00f3 a Caracas en 1994, requerido por Maraven, y eligi\u00f3 hacer una carrera t\u00e9cnica en lugar de una administrativa. A los treinta y un a\u00f1os regres\u00f3 a la UCV para hacer una maestr\u00eda en Ciencias Geol\u00f3gicas y especializarse en Sedimentolog\u00eda. Lo nombraron sediment\u00f3logo de producci\u00f3n; era responsable de ense\u00f1ar a ge\u00f3logos m\u00e1s j\u00f3venes. En las salidas de campo descubri\u00f3 que le gustaba la docencia. Empez\u00f3 a preparar gu\u00edas de estudio, cursos y presentaciones sobre Sedimentolog\u00eda.<\/p>\n<p>La colecci\u00f3n de Manuel crec\u00eda con cada viaje. Durante unas vacaciones en M\u00e9xico compr\u00f3 una daga de obsidiana, un cristal volc\u00e1nico negro y tornasolado que ten\u00eda un dios azteca tallado en el mango con incrustaciones de turquesa y malaquita. En otras vacaciones visit\u00f3 el p\u00e1ramo meride\u00f1o con Manolo y Carmita. En las monta\u00f1as se sinti\u00f3 pleno y en paz, como cuando estaba en el jard\u00edn de su casa en Valle de la Pascua o en los viveros de Santa M\u00f3nica. Cambi\u00f3 su ideal de retiro. Quer\u00eda abrir una posada en las monta\u00f1as de Los Andes.<\/p>\n<p>Cuando cumpli\u00f3 diez a\u00f1os en Maraven, en 1998, le dieron un pin de oro con un rub\u00ed. Los a\u00f1os de trayectoria determinaban el valor de la piedra: zafiro para quince a\u00f1os, esmeraldas para veinte, un brillante para los treinta. Las filiales ya se hab\u00edan fusionado en una PDVSA que produc\u00eda m\u00e1s de tres millones de barriles de petr\u00f3leo al d\u00eda y aspiraba a ser menos burocr\u00e1tica, un modelo de negocio que segu\u00edan otras industrias petroleras internacionales.<\/p>\n<p>Cuando Hugo Ch\u00e1vez fue electo presidente de Venezuela por primera vez, Manuel decidi\u00f3 obtener la nacionalidad espa\u00f1ola. Desconfiaba de la vocaci\u00f3n democr\u00e1tica de Ch\u00e1vez porque era militar y hab\u00eda tratado de dar un golpe de Estado. PDVSA transfiri\u00f3 a Manuel a Puerto La Cruz en el a\u00f1o 1999 y le asign\u00f3 una oficina con vista a la Bah\u00eda de Pozuelos. Ch\u00e1vez comenz\u00f3 a nombrar directores y gerentes de PDVSA sin carrera en el sector petrolero, una pr\u00e1ctica que muchos empleados rechazaban. Las tensiones se acumularon hasta que decidieron parar PDVSA en 2002.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfCu\u00e1nto tiempo va a durar el paro? \u2014pregunt\u00f3 Manuel a una gerente de la refiner\u00eda de Puerto La Cruz en una asamblea de trabajadores.<br \/> \u2014El paro es hasta que \u00e9l se vaya \u2014respondi\u00f3 la gerente.<br \/> \u2014\u00bfY si no se va? \u2014insisti\u00f3 Manuel.<br \/> \u2014\u00a1Tiene que renunciar!<br \/> \u2014\u00bfCu\u00e1l es el plan B si no renuncia?<br \/> \u2014No hay plan B.<\/p>\n<p>Manuel estaba contrariado. Si hab\u00eda trabajado con adecos y copeyanos, \u00bfpor qu\u00e9 no podr\u00eda hacerlo con los chavistas? No se sum\u00f3 al paro. Su jefe le dijo que cuando Ch\u00e1vez saliera, pagar\u00eda las consecuencias de su decisi\u00f3n. Al mismo tiempo, los chavistas no confiaban en \u00e9l, sospechaban que iba a la oficina para sacar informaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Ch\u00e1vez despidi\u00f3 a casi la mitad de los empleados de PDVSA y la oficina de Manuel qued\u00f3 vac\u00eda. Los compa\u00f1eros expulsados le dieron la espalda, asumieron que se hab\u00eda quedado en la empresa porque era chavista. Durante cuatro o cinco meses no cobr\u00f3 sueldo, no funcionaba el correo electr\u00f3nico, no ten\u00eda acceso a las bases de datos especializadas ni al sistema de administraci\u00f3n del personal. Perdi\u00f3 sus vacaciones ese a\u00f1o porque el sistema no las mostraba y su jefe no estaba para certificar que eran v\u00e1lidas. Los que se quedaron dec\u00edan que el sistema no funcionaba por el sabotaje de los que se fueron; la gente que se fue alegaba que era impericia de quienes se quedaron.<\/p>\n<p>Con una plantilla t\u00e9cnica desmantelada, ascendieron a Manuel y a todos los de la \u201cvieja PDVSA\u201d. Pero lo destituyeron cuando protest\u00f3 porque la c\u00e9dula de su pap\u00e1, beneficiario del seguro m\u00e9dico de PDVSA, apareci\u00f3 en una lista de firmantes en el refer\u00e9ndum revocatorio contra Ch\u00e1vez publicada por la empresa. La persona bajo su cargo pas\u00f3 a ser su jefe y a Manuel le encomendaron ver muestras de pozos y pasar informes diarios, las mismas tareas que hac\u00eda cuando comenz\u00f3 en Maraven.<\/p>\n<p>Tres a\u00f1os despu\u00e9s, una ge\u00f3loga que trabaj\u00f3 en Lagoven supo de la situaci\u00f3n de Manuel y lo invit\u00f3 a trabajar en su equipo. Lo promovieron a un cargo gerencial. En 2013 le dieron un pin sin piedras preciosas por sus 25 a\u00f1os en la empresa. Mientras m\u00e1s responsabilidades ten\u00eda, m\u00e1s compromiso pol\u00edtico le exig\u00edan. Una directora ejecutiva le dijo que no pod\u00edan tolerar que criticara al gobierno por las redes sociales. Manuel respondi\u00f3 que era un profesional y un ciudadano, y que escribir\u00eda lo que le diera la gana. Si no lo quer\u00edan all\u00ed, que lo jubilaran.<\/p>\n<p>En abril de 2018 se fue de vacaciones a Espa\u00f1a con la intenci\u00f3n de quedarse. Familiares le ayudaron a pagar el pasaje y se hosped\u00f3 en casa de amigos porque el dinero no le alcanzaba para pagar hoteles. Ten\u00eda cincuenta y cinco a\u00f1os, era demasiado joven para jubilarse; estaba en plenas condiciones para trabajar, liderar proyectos, formar a ge\u00f3logos en PDVSA. No estaba dispuesto a desperdiciar treinta a\u00f1os de carrera sin llevarse los beneficios del retiro. Pero la hiperinflaci\u00f3n destruy\u00f3 su sueldo y ya no le alcanzaba para comer. Ganaba el equivalente a nueve d\u00f3lares mensuales.<\/p>\n<p>Manuel le dio vueltas a la idea de generar otros ingresos, pero nunca hab\u00eda trabajado en nada que no fuese geolog\u00eda o petr\u00f3leo. Se sent\u00f3 en la cama, mir\u00f3 a su alrededor y entendi\u00f3 que sus pertenencias eran los activos que ten\u00eda para sobrevivir.<\/p>\n<p>En diciembre de 2018 vendi\u00f3 por Mercado Libre la daga de obsidiana con un dios azteca tallado en el mango e incrustaciones de turquesas y malaquita. La entreg\u00f3 indignado, no entend\u00eda c\u00f3mo alguien ten\u00eda dinero para comprar un adorno mientras \u00e9l no pod\u00eda costearse un mercado. Le pagaron el equivalente a cincuenta d\u00f3lares. Con eso compr\u00f3 una bola de jam\u00f3n planchado, dos panetones y los ingredientes para hacer las hallacas.<\/p>\n<p>En enero de 2019 no ten\u00eda con qu\u00e9 comer. Lo m\u00e1s valioso que pod\u00eda vender era la cadena de oro de veinti\u00fan gramos que le regalaron sus padres cuando termin\u00f3 la primaria. Nunca pens\u00f3 que tendr\u00eda que deshacerse de ella. Cuando un comprador pregunt\u00f3 por la cadena en Mercado Libre, Manuel sinti\u00f3 dolor de est\u00f3mago. Se repiti\u00f3 a s\u00ed mismo que deb\u00eda desprenderse de ella, no la usaba porque era peligroso. Vivi\u00f3 cuatro meses con los ochocientos cincuenta d\u00f3lares que obtuvo por la cadena.<\/p>\n<p>Luego vendi\u00f3 los libros de tapa dura de su colecci\u00f3n del Se\u00f1or de los Anillos, los de Harry Potter y la saga de Dan Brown. Despu\u00e9s las ediciones baratas, dos chaquetas de cuero, seis trajes, dos cinturones, dos guayaberas y un mantel bordado que compr\u00f3 en Espa\u00f1a.<br \/> Manuel fue a visitar a sus padres en Valle de la Pascua durante sus vacaciones en julio de 2019. Decidi\u00f3 no ir en su carro; si se accidentaba no tendr\u00eda dinero para repararlo. El viaje en carrito por puesto le cost\u00f3 doscientos mil bol\u00edvares (casi 27 d\u00f3lares). Su sueldo era ciento sesenta y cinco mil bol\u00edvares (22 d\u00f3lares). En el trayecto se cuestion\u00f3 para qu\u00e9 trabajaba en PDVSA si su salario val\u00eda menos que un pasaje de autob\u00fas.<\/p>\n<p>Manuel lleg\u00f3 a la casa de Carmita y Manolo, se acost\u00f3 en una hamaca frente al patio y contempl\u00f3 las plantas que cultiv\u00f3 desde ni\u00f1o con su mam\u00e1. Reconoci\u00f3 que no aguantaba m\u00e1s. Llor\u00f3. Pedir\u00eda su jubilaci\u00f3n despu\u00e9s de las vacaciones.<\/p>\n<p>Estigmatizado como opositor, lo sacaron de la oficina con vista a la Bah\u00eda de Pozuelos cuando regres\u00f3 de vacaciones, y lo instalaron en una oficina en el s\u00f3tano, sin aire acondicionado. Las moscas se le paraban encima; su nuevo escritorio estaba cerca de un ba\u00f1o que nunca limpiaban. No pod\u00eda dormir pero tampoco ten\u00eda fuerzas para levantarse de la cama. Se sentaba en el sof\u00e1 y se quedaba mirando la colecci\u00f3n de rocas y minerales. Busc\u00f3 ayuda m\u00e9dica. Le diagnosticaron depresi\u00f3n.<\/p>\n<p>Firm\u00f3 el finiquito en octubre de 2019. Le correspond\u00eda el equivalente a novecientos ochenta d\u00f3lares en el mercado paralelo. Pero se lo pagaron en la \u00faltima semana de noviembre. Por la devaluaci\u00f3n le alcanz\u00f3 para comprar poco m\u00e1s de cuatrocientos. El seguro de PDVSA le deb\u00eda facturas por medicamentos desde septiembre y le dieron una tarjeta de alimentaci\u00f3n de poco m\u00e1s de tres d\u00f3lares.<\/p>\n<p>Las ventas por Mercado Libre le ense\u00f1aron a desprenderse; ya hab\u00eda renunciado a la cadena de oro, a sus libros, su ropa, al sue\u00f1o de retirarse en las monta\u00f1as de Los Andes. Salir de PDVSA era el \u00faltimo cap\u00edtulo de ese aprendizaje. Solo le faltaba abandonar la ilusi\u00f3n de ense\u00f1ar Sedimentolog\u00eda.<\/p>\n<p>D\u00edas despu\u00e9s de cobrar el finiquito, un ingeniero de PDVSA lo invit\u00f3 a dar una clase de Petrograf\u00eda Sedimentaria. No hab\u00eda pago. Manuel sinti\u00f3 que val\u00eda la pena compartir su conocimiento con ge\u00f3logos j\u00f3venes. El primer lunes de diciembre dio la clase. No ha vuelto a PDVSA.<\/p>\n<p>Manuel cotiz\u00f3 en el seguro social durante treinta y un a\u00f1os pero todav\u00eda no tiene sesenta, la edad para recibir la pensi\u00f3n. Sin m\u00e1s ingresos, busc\u00f3 un nuevo empleo. Ahora vende equipos de Directv en una empresa en Puerto La Cruz. Se levanta temprano para ir a la oficina, est\u00e1 reconstruyendo su rutina. En el primer mes de jubilaci\u00f3n de PDVSA cobr\u00f3 el equivalente a tres d\u00f3lares.<\/p>\n<p>***<br \/> Todos los valores en d\u00f3lares se calcularon utilizando la base de datos del tipo de cambio del Banco Central de Venezuela y la de Ecoanal\u00edtica.<\/p>\n<p>[\/et_pb_text][et_pb_post_nav _builder_version=&#8221;4.16&#8243; title_font=&#8221;|600|||||||&#8221; title_text_color=&#8221;#660b30&#8243; title_line_height=&#8221;2em&#8221; custom_padding=&#8221;5px|20px|5px|20px|true|true&#8221; border_radii=&#8221;on|30px|30px|30px|30px&#8221; border_width_all=&#8221;1px&#8221; border_color_all=&#8221;#660b30&#8243; locked=&#8221;off&#8221; global_colors_info=&#8221;{}&#8221;][\/et_pb_post_nav][\/et_pb_column][\/et_pb_row][\/et_pb_section]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Manuel Delgado D\u00edaz worked for PDVSA for 31 years. 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